RCC

“Esta es la misión de la Iglesia, perennemente asistida por el Paráclito: llevar a todos el alegre anuncio, la gozosa realidad del Amor misericordioso de Dios, para que – como dice san Juan – creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre". (Benedicto XVI Domingo de la Divina Misericordia)

«Gracias al movimiento carismático, muchos cristianos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han redescubierto Pentecostés como realidad viva y presente en su existencia cotidiana»; «Deseo que la espiritualidad de Pentecostés se difunda en la Iglesia, como empuje renovado de oración, de santidad, de comunión y de anuncio». Por este motivo, alentó la iniciativa denominada «Zarza ardiente», promovida por la Renovación en el Espíritu, que como él ilustró, es «una adoración incesante, día y noche, ante el santísimo Sacramento; una invitación a los fieles a "regresar al Cenáculo"». (Juan Pablo II)

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viernes, 14 de mayo de 2010

TEMA # 5, HEREDEROS DE LA PROMESA DEL PADRE


HEREDEROS DE LA PROMESA DEL PADRE.

“Pero el Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14, 26).

¿Quién es el Espíritu Santo?

Viento de Dios: “un viento de Dios aleteaba sobre las aguas” (Gn 1,2)

Ruha de Dios: “Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente” (Gn 2, 7).

Aceite: Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió en medio de sus hermanos. Y, a partir de entonces, vino sobre David el espíritu de Yahvé” (1Sam 16, 13); “El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido” (Is 61,1)

Fuerza de Dios: “no cuenta el valor ni la fuerza sino mi Espíritu” (Zac. 4, 7)

¿Cómo actúa el Espíritu Santo en las personas?

En la creación es el hálito de vida

En los Jueces este Espíritu de Yahvé da la fuerza: (Otoniel) “El espíritu de Yahvé vino sobre él, fue juez de Israel y salió a la guerra, Yahvé entregó en sus manos a Cusán Risatáin, rey de Edom y triunfó sobre Cusán Risatñáin” (Jue 3, 10)“El espíritu de Yahvé lo invadió, y sin tener nada en la mano, Sansón despedazó al león como se despedaza un cabrito” (Jueces 14, 6)

En los Reyes: eran ungidos y capacitados por Dios para ejercer la labor de regir a su pueblo “Tomó pues Samuel el cuerno de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl, y después lo besó diciendo: No es Yahvé quien te ha ungido como caudillo de su heredad? Tu regirás al Pueblo y de Yahvé y le librarás de la mano de los enemigos que lo rodean” (1Sam 10, 1)

(Unción de David) Mandó, pues, que lo trajeran; era rubio, de bellos ojos y hermosa presencia. Dijo Yahvé: “Levántate y úngelo, porque este es”. Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió en medio de sus hermanos. Y, a partir de entonces, vino sobre David el espíritu de Yahvé” (1Sam 16, 12-13)

En los profetas: actuaba con diversos signos carismáticos; igual que los reyes, los profetas eran ungidos como tales (Elías unge a Eliseo). Los profetas eran arrebatados por el espíritu de Dios y conducidos a donde Él quería.

En María

En Jesús

En los Apóstoles: después de la muerte huyeron y después de la resurrección quedaron desanimados; en pentecostés reciben la fuerza, se les quita el miedo, se hacen reclamadores de la Buena Nueva.

En la vida de la iglesia

El Espíritu Santo es el cumplimiento de las promesas

“Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes”. (Ez 36, 26-27)

“Después de esto yo derramaré mi Espíritu sobre todos los mortales. Tus hijos y tus hijas hablarán de parte mía, los ancianos tendrán sueños y los jóvenes verán visiones. En aquellos días, hasta sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu” (Joel 3, 1-2)

(Ez 37, 14; Jn 14, 16-17; Hch 1, 4-5.8; Mc 1, 8; Lc 24, 49; Jn 15, 26;)

¿Qué se necesita para recibir la promesa del Padre?

“Pedro contesto: “Conviértanse y háganse bautizar cada uno de ustedes en el Nombre de Jesucristo, para que sus pecados sean perdonados. Y Dios les dará el Espíritu Santo; porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para todos los extranjeros a los que el Señor llame”. (Hch 2, 38-39).

No se alejen de Jerusalén, sino que esperen lo que prometió el Padre” (Hch 1, 4) (Hay que permanecer en Él)

Pedirlo, orar en unidad (Pentecostés vs Babel), abrirnos a su acción.

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